Ruta de Almada


Almada Negreiros asistió, muy joven, a la agitada transición de la monarquía a la república en Portugal. Tenía solo 17 años cuando se declaró la república, acto que puso fin a un proceso de gran contestación con respecto al régimen monárquico, que culminó con un regicidio, en 1908.

Los tiempos siguientes no fueron los más pacíficos. La 1.ª República quedó registrada en la historia de Portugal como un periodo marcado por luchas entre masones, republicanos y miembros de la «carbonería» (sociedad secreta y revolucionaria). Durante los 16 años que duró la 1.ª República, hubo 45 gobiernos, ocho presidentes y siete parlamentos. El caos político generó, en esa época, una situación económica insostenible, con el país en bancarrota y una creciente inestabilidad social.

El 28 de mayo de 1926, un golpe militar puso fin a esa precaria democracia e instauró una dictadura que, a partir de 1933, pasó a llamarse Estado Nuevo. Salazar es la figura principal de este novo régimen, que se prolongó hasta 1974, cuatro años después de la muerte de Almada Negreiros. Durante unas cuatro décadas, Portugal fue un país intencionadamente periférico, sin movilidad social y con un índice de desarrollo humano muy por debajo de la media europea.

Talvez desencantado tanto con el espectáculo degradante de la 1.ª República, como con la dictadura de Salazar, Almada Negreiros siempre se presentó como «apolítico», cultivando un distanciamiento que llevó siempre a los poderes institucionales a considerarlo un outsider.

Resistente a su manera, el maestro hizo de ese distanciamiento el terreno donde pudo desarrollar sin restricciones su energía creadora, basada en un estilo muy propio y totalmente fuera de los cánones.